Experiencia aportada por las “Hijas pobres de Santa Clara” (Monasterio Santa Clara)
Nuestra comunidad de “Hijas pobres de Santa Clara” hemos recibido con agradecimiento la “maleta que hace puentes”. Damos gracias a Dios por tantas acciones que están dentro de la maleta. Poco a poco va cogiendo el peso de las obras que nos perfuma con el buen olor de Cristo.
Nuestra aportación a esta misión de crear puentes no aportamos cosas concretas o aisladas en el tiempo, sino aportamos todo lo que somos y tenemos, porque no es nuestro, sino del Señor y lo ofrecemos a los hermanos. Como hijas de San Francisco y de Santa clara:
1. Profesión de los Consejos Evangélicos.
En primer lugar, aportamos nuestra propia vida religiosa de Profesión de los“consejos evangélicos" con el espíritu franciscano que vivimos. La pobreza, la castidad y la obediencia son un ejemplo de que en nuestra comunidad la única riqueza que tenemos es la presencia constante de Cristo en la custodia de nuestra iglesia. Sólo a Él ofrecemos nuestra vida y a Él es a quien debemos obediencia, puesto que somos “esposas del esposo de la Iglesia”.
2. Nuestra iglesia como lugar para construir puentes.
Ofrecemos nuestra iglesia como un lugar donde cualquier persona a cualquier hora del día pueda entrar en diálogo con el Señor. Con esta acción pretendemos ofrecer el verdadero puente que se ha de construir: el puente de los hombres hacia Dios que, a su vez, se extiende en otro hacia los hombres.
3. Oración constante.
Nuestra vida, sencilla y pobre, está caracterizada por la Oración constante por todo el Pueblo de Dios que peregrina sinodalmente en Palencia. Oramos para que nuestra Diócesis sea constructora de puentes.
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